Miércoles, 01 de junio de 2005
Publicado en el diario LA PRENSA - Panamá, ciudad de Panamá - 29 de enero de 2000
POR: DIOGENES IVAN RILEY
‘‘Si no hubiera sido puertorriqueño, me hubiese gustado ser panameño’’. Con estas sinceras palabras –en más de una ocasión– se expresó el difunto cantante Ismael Rivera. Ese sentimiento, en base a hechos que lo reafirman, podríamos considerarlo en otros artistas de la ‘‘isla del encanto’’, como es el caso de Cheo Feliciano y, últimamente, Gilberto Santa Rosa.
Publicado en el diario LA PRENSA - Panamá, ciudad de Panamá - 29 de enero de 2000
POR: DIOGENES IVAN RILEY
‘‘Si no hubiera sido puertorriqueño, me hubiese gustado ser panameño’’. Con estas sinceras palabras –en más de una ocasión– se expresó el difunto cantante Ismael Rivera. Ese sentimiento, en base a hechos que lo reafirman, podríamos considerarlo en otros artistas de la ‘‘isla del encanto’’, como es el caso de Cheo Feliciano y, últimamente, Gilberto Santa Rosa.
La música tropical implica una fuerte identificación emocional entre Panamá y Puerto Rico. Para el panameño común, resulta fácil y espontáneo bailar con la cadencia apropiada del caso cualquier género típico o característico de Borinquen. Ello lleva a afirmar que ‘‘el ritmo lo llevamos en la sangre’’. ¿Patrimonio genético? Es muy posible que así sea.
Ismael Rivera (1931–1987) visitó Panamá con propósitos artísticos y, además, en calidad de devoto del Cristo Negro de Portobelo, mejor conocido como El Nazareno. La fe en este último comenzó en 1969, cuando en unos carnavales locales, Maelo recibió referencias del santo a través de Pedro Rodríguez Jiménez, el popular Sorolo. A partir de allí, el vocalista ofreció una manda por siete años consecutivos, con el objetivo de recibir la ayuda milagrosa que lo liberara de la adicción a las drogas. La manda en cuestión consistió en caminar desde el populoso barrio capitalino de El Chorrillo hasta Portobelo, para en dicha población de la costa arriba de la provincia de Colón, cargar el ‘‘Naza’’ durante la procesión de su día de fervor trascendental, el 21 de octubre. Como una manifestación de agradecimiento por los logros alcanzados, Rivera grabó en 1974 el tema titulado El Nazareno, de la autoría de Henry D. Williams.
El cariño que Rivera sintió hacia nuestro istmo y –muy especialmente– por la histórica población portobeleña fue la razón que motivó al grupo de panameños denominado Gente a realizar un homenaje –al conocido por muchos como ‘‘el sonero Mayor’’– mediante un monumento erigido muy cerca de la Iglesia de San Felipe de Portobelo, hogar del Cristo Negro. En una cálida ceremonia –un día antes de la tradicional celebración– se llevó a cabo la develación del monumento y en la misma estuvo –entre otras personas importantes simpatizantes con el acto– Ismael Rivera hijo. Si no hubiese sido por quebrantos de salud, también hubiera estado presente el boricua Tite Curet Alonso, autor de los conocidos números De todas maneras rosas y Caras lindas, los dos interpretados por el homenajeado.
La escultura en tributo a Rivera –lograda por el ingenio del maestro Armando Granja– contiene además del rostro del cantante, los de dos niñas y también los de Sorolo y Rosa Bonilla, ambos chorrilleros y amigos del extinto.
Sobre Ismael, de más está expresar nuestra admiración por su calidad artística, identificándonos con los planteamientos que hiciera para el semanario Ellas, el panameño Luis Gooding –biógrafo de Maelo–, quien afirmó lo siguiente: ‘‘Comencé a escuchar a Ismael cómo atacaba la clave y la improvisación; yo creo que en el mundo de la salsa nadie pregonaba como Ismael’’. Vale la pena resaltar que Rivera adquirió el calificativo de ‘‘Sonero Mayor’’ de parte de un genio en el arte de la vocalización, el cubano Beny Moré.
Durante su carrera profesional, el ídolo nacido en la calle Calma de Santurce ejecutó prácticamente todos los géneros de la música tropical: bomba, plena, guanguancó, guaracha, bolero, son montuno, etc. Su contribución lo convirtió en símbolo perecedero para la inspiración de los músicos actuales que generan la música afrocaribeña, que hoy denominamos ‘‘salsa’’.
Por medio de este artículo, exteriorizamos nuestras más efusivas felicitaciones a Luis Gooding, de igual forma a Alvaro Sarmiento Meneses, por su excelente entrega intitulada ‘‘Ismael, cerca de su Cristo Salvador’’, la cual apareció en el suplemento ‘‘Ellas’’ del diario La Prensa del mes de octubre; y finalmente, a los miembros del movimiento Gente, de los cuales conocemos al cantante Henry Gorgona y al abogado Gonzalo Moncada Luna.
El miércoles 20 de octubre de 1999, al momento de la develación del monumento, el ‘‘Brujo de Borinquen’’, Ismael Rivera –desde la inmensa quietud del infinito– exclamó: ¡‘‘Ecuajey’’!, ¡‘‘El Nazareno me dijo que cuidara a mis amigos’’! Indudablemente, la música une a los pueblos.
(El autor es profesor de biología)
Por: Gilberto Gómez | Música | Comentarios (4) | Referencias (0)
para mi es y seguira siendo el cantante el artista fuera de serie no hay comparacion, desde el año 1983 me atrapo la musica de ismael conservo videos de el como se movia en el essenario forma callejara maleante ese era su estilo de mover los dedos para llevar el rotmo sus pregone como mi tuquibaquilinbin
llepele cullelleo, ecuajei. bueno sigue siendo para mi el mejor artista de este ritmo salsa.ecuajei..
anel checa | 03-09-2005
miguel gaona | 02-10-2005
hola ismael pucha q soy unas de tu fans si q estas bueno daria todo x una sita contigo o un autografochau cuidate tu fans enamorada sandy
sandy | 02-03-2006
hola qve tal salvdos para el mortal ismael rivera es vn señor sonero man siempre t escvcho y siempre t escvchare hasta el dia de mi mverte .
jhonatan pedro ( perv ) | 21-04-2006
Hola. Estas en El cuento, es breve. Un blog dedicado a dimensionar lo breve como opción de la Red y con la firme intención de posicionar el cuento breve como genero literario.
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