Viernes, 23 de septiembre de 2005
Tarde en la noche. Intento hacer un balance del día. Nada. Solo tu sonrisa y esa línea que baja por todo tu cuerpo seccionándote en dos. ¿Crees que no lo se? Hay puntos de tu anatomía donde esa línea se hace mas profunda y brotan ríos que embriagan. ¿Donde?
Lo hago desde siempre. Solo te miro y te secciono, te disecciono. Escojo para mí, las mejores partes, esas de entrañas tibias para prender mi hoguera.
Se que lo sabes. Sabes de mi mirada que rauda se esconde al voltear y fijarse en otro ángulo de la habitación. Se que lo notas. Sabes que te miro y ríes y ahí vuelvo a seccionarte. A medir el tamaño de esa cavidad para saber cuantos besos tienes guardados. ¿No los has contado y restado de las estrellas?
Tarde en el día. Yaces pasiva. Entregada a tu labor. Te miro de reojo y no puedo diseccionarte. ¿Qué pasa? Hoy no das un punto para lanzar mi línea. Hoy acorazada temes partirte en mil pedazos al sentirte tocada por mi tiralíneas. Juro que si.
Por: Gilberto Gómez | Literatura breve | Comentarios (0) | Referencias (0)
Hola. Estas en El cuento, es breve. Un blog dedicado a dimensionar lo breve como opción de la Red y con la firme intención de posicionar el cuento breve como genero literario.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com